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KnoWhy #335

¿Qué significa ser perfecto?

marzo 26, 2018
KnoWhy #335
Imagen por Book of Mormon Central
Imagen por Book of Mormon Central
“Por tanto, quisiera que fueseis perfectos así como yo, o como vuestro Padre que está en los cielos es perfecto”.
3 Nefi 12:48

Contexto y Contenido

Cuando Jesús se apareció al pueblo en la tierra de Abundancia, les enseñó cosas que eran similares a lo que dijo en el Sermón del Monte en el Nuevo Testamento (Mateo 5-7)1. Sin embargo, el contexto del templo en 3 Nefi así como algunas diferencias significativas en la redacción, traen a la luz las palabras inspiradoras de Jesús de forma más completa. En Mateo 5:48 Jesús había dicho: “Sed, pues, vosotros perfectos, así como vuestro Padre que está en los cielos es perfecto”. Este versículo puede parecer abrumador o desalentador de leer2, porque cuando se observa con nuestra idea moderna de “perfección” en mente, parece indicar que Cristo quiere que todos realicen la tarea imposible de llevar una vida perfecta3.

Sin embargo, la palabra griega traducida como perfecto en Mateo 5:48 también puede significar “terminado” o “completo”4. En lugar de esperar que las personas “no tengan errores”, Jesús pudo haber estado ordenando que se hicieran completas al hacer convenios con Él.

Dominio de la Doctrina 3 Nefi 12:48 Infográfico por Book of Mormon Central

Dominio de la Doctrina 3 Nefi 12:48 Infográfico por Book of Mormon Central

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Contexto circundante

Es significativo que los versículos que llevan al mandamiento de ser perfectos en el Libro de Mormón difieren de los versículos circundantes en Mateo, y pueden dar una visión más clara del significado de 3 Nefi 12:48. Los versículos que llevan a 3 Nefi 12:48 enseñan: “[E]stas cosas que existían en la antigüedad, que se hallaban bajo la ley, se han cumplido todas en mí. Las cosas antiguas han pasado, y todas las cosas se han vuelto nuevas” (vv. 46-47). Los versículos que preceden a Mateo 5:48, por otro lado, simplemente abordan por qué las personas deben amar a sus enemigos y luego declaran que las personas deben ser perfectas. Afortunadamente, un estudio del Antiguo Testamento y su cumplimiento en la expiación de Jesucristo sugiere que esta diferencia puede tener algo que ver con los convenios5.

Perfección en hebreo

El equivalente hebreo de esta palabra, también traducido como “perfecto”6 en ocasiones puede estar relacionado con los convenios. En el Antiguo Testamento, Dios a veces mandaba a las personas que se unieran con Él a través de los convenios mediante el uso de la palabra perfecto7. En Deuteronomio 18:13, por ejemplo, el Señor ordena: “Perfecto serás con Jehová tu Dios”8. El versículo anterior aclara que Dios quería que su pueblo rechazara los pecados de las naciones vecinas y fueran “perfectos” con Él, o hicieran un convenio de seguirlo (Deuteronomio 18:12)9. El investigador Santo de los Últimos Días Taylor Halverson explica: “En el contexto del convenio, ‘perfecto’ es un sinónimo de fidelidad, lealtad y confianza”10.

Así es como se usa esta palabra en Josué 24:14 (énfasis añadido): “[T]emed a Jehová, y servidle con integridad [o fidelidad] y en verdad; y quitad de en medio de vosotros los dioses a los cuales sirvieron vuestros padres… en Egipto, y servid a Jehová”11. En este caso, Dios ordenó al pueblo que hiciera un convenio para servir al Señor en lugar de servir a otros dioses12. El Salmo 119:1-2 también asocia esta palabra con la completa dedicación al Señor: “Bienaventurados los íntegros de camino [o perfectos] … y con todo el corazón le buscan”. En este ejemplo, la palabra implica un convenio de buscar al Señor plenamente, o con “todo el corazón”13. Por lo tanto, un convenio de seguir los caminos del Señor, en lugar de cualquier otro camino, es algo posible de hacer para entender la perfección14.

La perfección como un nuevo convenio

Así como el pueblo en Josué 24 hizo un convenio de dedicarse a Jehová y rechazar completamente el paganismo, así en 3 Nefi se mandó al pueblo a rechazar las costumbres mosaicas a favor del nuevo camino de Cristo15. Al rechazar las viejas costumbres optando por hacer convenios para estar completamente dedicados a las nuevas, podrían llegar a ser “perfectos”16. Halverson señaló: “Ser perfecto es entrar voluntariamente en una relación de convenio con Dios”17. La palabra griega traducida como perfecto en Mateo 5:48 se usó en Hebreos 5:14-6:1 “para distinguir entre las enseñanzas iniciales y la instrucción completa (‘madurez’, ‘perfección’)”18. Esto implica que el pueblo debería abandonar “las cosas antiguas” que habían terminado, la ley de Moisés, y hacer convenio de comprometerse a la nueva instrucción que Cristo les estaba entregando ahora19. Tal como Halverson explica, el nuevo convenio es “la ley mayor revelada por medio de Jesús en el Sermón del Monte y Sus otras revelaciones”20.

La declaración de Cristo también es similar a Levítico 19:2: “Santos seréis, porque santo soy yo, Jehová, vuestro Dios”, o traducido ligeramente diferente: “Quiero que seaís santos como yo, el Señor vuestro Dios, soy Santo”21. Basándose en las similitudes de redacción entre estas escrituras, parece razonable que Cristo estuviera comparando la santidad y la perfección. En las Escrituras, ser santo significa apartado para hacer la voluntad de Dios22. Así pues, Cristo pudo haber estado recordándonos que debemos hacer un convenio para dedicarnos a Dios23. El contexto de este capítulo también nos recuerda que lo amemos a Él, y a nuestro prójimo y que nos arrepintamos cuando no lo hayamos hecho, para que la gracia y el poder de Jesucristo sean suficientes para hacernos perfectos, finalmente completos y uno con Él.

Diferencias en la redacción

Además, las diferentes redacciones del propio versículo muestran que Dios quiere que hagamos convenios, comprometiéndonos a seguirlo24. En 3 Nefi 12:48, Jesús resucitado dijo: “[Q]uisiera que fueseis perfectos así como yo, o como vuestro Padre que está en los cielos es perfecto” (3 Nefi 12:48, énfasis añadido; cf. Mateo 5:48)25. Mientras que Mateo 5:48 invita a los justos a ser perfectos como el Padre es perfecto, 3 Nefi 12:48 también incluyó a Jesús, como nuestro ejemplo26. “Debido a que Jesús completó plenamente la misión a la que el Padre lo envió, Jesús fue íntegra y totalmente leal a Dios. Había sido perfecto según las expectativas del convenio” que el Padre le había enconmendado27.

Lo que el versículo en el Libro de Mormón expresa, es un mandamiento de ser no solamente como Dios, sino como Cristo. Por ejemplo, Jesús concluyó sus enseñanzas al pueblo en la tierra de Abundancia con una exhortación: “Por lo tanto, ¿qué clase de hombres habéis de ser? En verdad os digo, aun como yo soy” (3 Nefi 27:27). También enseñó que una de las maneras más significativas en la que podemos ser como Él es al hacer y cumplir los convenios, y “se[r] bautizados en [su] nombre, para que se[amos] santificados por la recepción del Espíritu Santo, a fin de que en el postrer día [nos presentemos] ante [Él] sin mancha… pues las obras que [lo hemos] visto hacer, esas también las ha[remos]” (3 Nefi 27:20-21).

Doctrina y Principios

Por lo tanto, la manera en la que podemos ser perfectos es al comprometernos a seguir a Cristo. Esto no quiere decir que no cometeremos errores, o que no vacilaremos a veces. Simplemente significa que hemos hecho convenios para obedecer a Dios, y que tratamos de vivir de acuerdo a esos convenios. Nos apartamos para el servicio de Dios a través de los convenios del bautismo y el templo, haciéndonos “perfectos” en nuestra consagración a Dios. Es por medio del convenio de seguir a Dios, que llegamos a ser uno con Él, y por lo tanto llegamos a ser perfectos28.

Lejos de pedirnos lo inalcanzable, cuando Cristo nos dijo que seamos perfectos, simplemente nos llamaba a que hiciéramos lo mejor que pudiéramos. Él quiere que hagamos los convenios del bautismo y el templo, y que tratemos de cumplir con esos convenios para dedicarnos por completo a Él, como Él está completamente dedicado a hacer la obra de Su Padre29. Podemos llegar a ser perfectos en la forma en que Dios y Cristo son perfectos. Para ello, debemos llevar vidas de dedicación consagradas a Dios, como lo hizo Cristo30.

Cristo es el mejor ejemplo de cómo vivir, y Su completo compromiso con Dios es un recordatorio de cómo debemos vivir nuestras vidas31. Todos podemos hacer un convenio para dedicarnos a nuestro Padre Celestial, tal como Cristo lo hizo. Al igual que el pueblo en el libro de Josué, todos podemos escoger servir a Jehová en lugar de aferrarnos a las influencias negativas en nuestras vidas. Todos podemos dejar atrás las “cosas que eran de antaño” en nuestras vidas para que “todas las cosas se [vuelvan] nuevas”. Así es cómo podemos elegir vivir como Cristo y ser perfectos como Él lo es.

La expiación de Cristo es el mayor acto de dedicación a Dios y a la humanidad en toda la historia humana, y nos llama a todos a estar más dedicados a Cristo y a los demás. Cristo nos pide que estemos completamente comprometidos con Él, como Él lo está con nosotros. A través de la expiación, podemos llegar a ser “perfectos en Cristo” y llevar vidas de devoción a Dios, como lo hizo Él. El élder C. Scott Grow ha expresado: “Mediante nuestra fe en Su sacrificio expiatorio, el Salvador nos limpia, nos sana y nos permite conocerle a Él ayudándonos a llegar a ser como Él…. A medida que nos esforzamos por llegar a ser como Dios, Él puede hacer de nosotros mucho más de lo que podríamos hacer de nosotros mismos”.

Moroni, en su exhortación final a todos los lectores del Libro de Mormón, entendió y transmitió bien este concepto: “Y otra vez quisiera exhortaros a que vinieseis a Cristo, y procuraseis toda buena dádiva; y que no tocaseis el don malo, ni la cosa impura… Sí, venid a Cristo, y perfeccionaos en él, y absteneos de toda impiedad, y si os abstenéis de toda impiedad, y amáis a Dios con todo vuestro poder, mente y fuerza, entonces su gracia os es suficiente, para que por su gracia seáis perfectos en Cristo” (Moroni 10:30, 32).

Otras lecturas

Elder Jeffrey R. Holland, “Sed, pues, vosotros perfectos… con el tiempo”, Liahona, noviembre 2017, en línea en churchofjesuschrist.org.

Presidente Thomas S. Monson, “Decisiones“, Liahona, mayo 2016, en línea en churchofjesuschrist.org

Élder Robert D. Hales, “Para actuar por nosotros mismos: El don y las bendiciones del albedrío“, Liahona, mayo de 2006, en línea en churchofjesuschrist.org

Élder Neal A. Maxwell, “Response to a Call“, Ensign, May 1974, en línea en churchofjesuschrist.org

 

1. Para una discusión del Sermón del Monte en el Libro de Mormón, véase Central del Libro de Mormón, “¿Por qué Jesús enseñó una versión del Sermón del Monte en el templo de Abundancia? (3 Nefi 12:6)“, KnoWhy 203 (septiembre 12, 2017).
2. Hacer que todo en el Libro de Mormón nos lleve hasta este punto, y luego hacer que Cristo dé un mandamiento que parece, al principio, imposible de cumplir es desconcertante, como mínimo. Véase Joseph Fielding McConkie, Robert L. Millet y Brent L. Top, Doctrinal Commentary on the Book of Mormon, 4 vols. (Salt Lake City, UT: Bookcraft, 1987–1992), 4:52–53.
3. Véase D. Kelly Ogden y Andrew C. Skinner, Verse by Verse: The Book of Mormon, 2 vols. (Salt Lake City, UT: Deseret Book, 2011), 2:161–163.
4. John W. Welch, The Sermon at the Temple and the Sermon on the Mount (Salt Lake City y Provo, UT: Deseret Book y FARMS, 1990), 58.
5. Welch, The Sermon at the Temple, 114.
6. Véase John Nolland, The Gospel of Matthew: A Commentary on the Greek Text (Grand Rapids, Michigan: William B. Eerdman’s Publishing Company, 2005) 270–1. Véase también R.T. France, The Gospel of Matthew (Grand Rapids: Eerdmans, 2007), 228–229.
7. El Antiguo Testamento describe tanto a Noé (Génesis 6:9) como a Job (Job 1:1), como “perfectos” y se le ordenó a Abram que fuera “perfecto” (Génesis 17:1). Incluso se esperaba que los sacrificios de animales fueran “perfectos” (sin defectos) (Levítico 22:21). Véase Johannes Botterweck, Ringgren Helmer, y Heinz-Josef Fabry, eds., “Tmym”, en Theological Dictionary of the Old Testament (Grand Rapids, MI: Wm. B. Eerdmans, 2003), 699–711.
8. Welch, The Sermon at the Temple, 119.
9. Moroni 10:32 ayuda a explicar más acerca de lo que significa esta perfección. Establece que por la gracia de Dios podemos ser “perfectos en Cristo”. La palabra con en Deuteronomio podría traducirse simplemente como en, lo que sugiere que estas frases conllevan básicamente el mismo concepto. Véase F. Brown, S.R. Driver y C.A. Briggs, eds.,”’im,” The Brown-Driver-Briggs Hebrew and English Lexicon (Peabody, Mass.: Hendrickson Publishing Company, 1996), 871–874.
10. Taylor Halverson, The Covenant Path in the Bible and the Book of Mormon (Line of Sight Publishing, 2020), 36.
11. Todos estos son traducidos de la misma palabra hebrea, tamim, que aparece en la Biblia hebrea más de cien veces, y es traducida como perfect (perfecto) por los traductores de la versión del rey Santiago (King James). Véase George Wigram, ed., The Englishman’s Hebrew Concordance of the Old Testament: Coded with the Numbering System from Strong’s Exhaustive Concordance of the Bible (Peabody, MA: Hendrickson, 1980), s.v., tmym.
12. Esta palabra hebrea está estrechamente relacionada con tmm, que parece derivar de una palabra hebrea arcaica que tiene un sentido de “completar”, “terminar” o “acabar”. Entonces, en Josué 3:17, Israel caminó “hasta que todo el pueblo hubo acabado de pasar el Jordán” o “tmm sobre el Jordán”, lo cual bien podría traducirse como “hasta que pasaron completamente el Jordán”. De manera similar, en 1 Reyes 6:22, cuando el Templo de Salomón fue “terminado”, tmm aparece nuevamente.  Es probable que el concepto de estar “terminado” o “completo” también se aplique en el caso de tamim. Véase Wigram, ed., Englishman’s Hebrew Concordance, s.v., tmym.
13. En realidad, hay varias palabras que pueden traducirse como “perfecto” en el Antiguo Testamento, como la palabra hebrea salem, que también se traduce como “perfecto” en la versión del rey Santiago en inglés. Esta palabra también puede estar relacionada con la palabra perfecto. Véase Welch, The Sermon at the Temple, 60. Para más información sobre cómo se traduce esta palabra en la versión del rey Santiago de la Biblia, véase Wigram, ed., Englishman’s Hebrew Concordance, s.v., shlm.
14. Welch, The Sermon at the Temple, 61.
15. Para más información sobre esto, véase Jonathon Riley, Holy, Without Spot: The Relationship Between Holiness and Perfection in Moroni 10:32–33 (tesis de honor, Brigham Young University, 2012).
16. Welch, The Sermon at the Temple, 58.
17. Halverson, Covenant Path, 132.
18. Welch, The Sermon at the Temple, 58–59.
19. La palabra también se utilizó para referirse al templo. Para conocer más sobre las connotaciones del templo del sermón, véase John W. Welch, The Sermon on the Mount in the Light of the Temple (London: Ashgate, 2009).
20. Halverson, Covenant Path, 133.
21. Welch, The Sermon at the Temple, 119.
22. Véase Botterweck, Helmer y Fabry, “Tmym”, 699–711.
23. Welch, The Sermon at the Temple, 61.
24. Véase Central del Libro de Mormón, “¿Por qué el Padre Nuestro es diferente en 3 Nefi? (3 Nefi 13:9)”, KnoWhy 204 (septiembre 13, 2017).
25. Para conocer más sobre el Sermón en el templo, véase Welch, The Sermon at the Temple .
26. Welch, The Sermon at the Temple, 94–95.
27. Halverson, Covenant Path, 300. Welch, The Sermon at the Temple, 96.
28. Sobre la relación entre convenios y llegar a ser uno con Dios, véase Margaret Barker, “The Lord Is One”, BYU Studies Quarterly 56, no. 1 (2017): 75–97.
29. Cristo nos llama constantemente para reunirnos con Él, pero tenemos que escuchar. Véase Brant A. Gardner, Second Witness: Analytical and Contextual Commentary on the Book of Mormon, 6 vols. (Salt Lake City, UT: Greg Kofford Books, 2007), 5:322.
30. Esto implica escucharle y obedecerle de verdad. Véase S. Brent Farley, “The Appearance of Christ to the People of Nephi (3 Nephi 11–14)”, en The Book of Mormon, Part 2: Alma 30 to Moroni, Studies in Scripture, Volume 8, ed. Kent P. Jackson (Salt Lake City, UT: Deseret Book, 1987), 149.
31. Para más información sobre cómo podemos seguir el ejemplo de Cristo viviendo su evangelio, véase Robert L. Millet, “This Is My Gospel“, en 3 Nephi 9–30, This Is My Gospel, ed. Monte S. Nyman y Charles D. Tate Jr., Book of Mormon Symposium Series, Volume 8 (Provo, UT: Religious Studies Center, Brigham Young University, 1993), 1–24.

Traducido por Central del Libro de Mormón